La velocidad a la que se mueven todas las cosas que nos rodean (y nosotros mismos)

Nunca estamos quietos. Incluso cuando queremos estar quietos, el mundo se mueve. De hecho, todos nos movemos a tales velocidades que dejamos en ridículo cualquier montaña rusa del mundo.
Aunque suene inverosímil, el planeta Tierra rota sobre sí misma a 1.000 kilómetros por hora. Y, por lo tanto, incluso durmiendo, estamos yendo a esa velocidad en nuestro coche-cama planetario. Preparad las biodraminas.
Pero esto sólo se cumple en las personas que viven hacia la latitud en que se encuentran los países Mediterráneos. Los otros lo tienen peor: los que viven en el ecuador, viajan a 1.667 kilómetros por hora. Esto sucede porque deben recorrer una distancia bastante mayor al rotar.
Pero no acaba aquí nuestro viaje a toda pastilla por el universo.
Un grupo de científicos japoneses, usando satélites para la detección de rayos-X, encontró que hace unos 300 años el agujero negro central de la Vía Láctea emanó una poderosa llamarada. Estos descubrimientos ayudan a explicar un misterio que duró varios años: por qué es tan tranquilo el agujero negro de la Vía Láctea; si bien posee 4 millones de veces la masa del Sol la radiación que emite es miles de millones de veces menor que la emitida por agujeros negros en otras galaxias.
A principios de 2006 fue descubierta una galaxia satélite de la Vía Láctea, a la que se llamó Virgo por su ubicación en dicha constelación. Paradójicamente, su gran tamaño y su proximidad la habían mantenido oculta hasta la fecha.