A mayor testosterona, más posibilidades de ser autista
Siguiendo en la línea del anterior post, Test de Autismo, caben señalar las recientes y polémicas desatadas en el Reino Unido a raíz de un estudio sobre el autismo. La conclusión del estudio, llevado a cabo por científicos de la Universidad de Cambridge, arroja que a mayor concentración de testosterona en el saco vitelino, mayores riesgos de presentar rasgos autistas. El estudio ha sido dirigido por Simon Baron-Cohen.
Empleando los tests que en el anterior artículo mencionábamos a 235 niños que en su periodo fetal hubieron estado expuestos a grandes conentraciones de testosterona en el líquido amniótico, Baron-Cohem concluyó que su hipótesis tenía visos de ser cierta: el cerebro de las personas con autismo está “masculinizado”. Las hormonas masculinas influyen en el desarrollo fetal a la hora de padecer autismo. Esa razón también explicaría que haya 4 niños por cada niña que sufre autismo.
Baron-Cohen y sus colegas analizaron ciertos comportamientos de los participantes, que eran demasiado pequeños para superar los tests durante las primeras etapas del desarrollo. Así, observaron el contacto visual con sus madres y su vocabulario.
Aunque hombres y mujeres aprecian la belleza de ambos sexos de un modo similar, lo cierto es que las consecuencias de esta apreciación son distintas. A grandes rasgos, el hombre se define menos por su aspecto externo que la mujer, y ello no es casual: se debe, entre otras cosas, a la testosterona. 

A pesar de las apariencias, a pesar de que existe la tipificación penal de la violencia de género del hombre hacia la mujer pero raramente ocurre a la inversa, las mujeres y los hombres poseen una cuota de agresividad y crueldad muy similares. Antes de que las asociaciones feministas se me tiren encima (de forma no violenta, claro), vamos a intentar matizar esta afirmación
Se habla a menudo de la testosterona, sobre todo para justificar los comportamientos violentos, las ansias de conquista territorial o los arrebatos de ambición de un tiburón de Wall Street; todas ellas, claro, facetas puramente masculinas, pues el hombre es el que posee mayores concentraciones de testosterona en su sangre. Una mujer con testosterona suena, no sé… ¿masculino?