Neumonía latente: el extraño contagio de sida entre niños
Todos llevamos en nuestro cuerpo PCP. Siglas que, en inglés, significan neumonía Pneumocystis carinii. Desde que nacemos o desde poco después. En la mayoría de casos, sin embargo, esta bacteria que nos acompaña toda nuestra vida es inofensiva.
Pero si nuestro sistema inmune sufre un problema grave (por ejemplo, una infección de VIH) ya no es posible controlar la PCP y puede derivar en una variedad de neumonía letal. En realidad, es tan habitual encontrar esa neumonía en los pacientes con sida que suele considerarse como un indicio casi certero de la existencia de VIH.
Un investigador holandés especializado en sida, Jaap Goudsmit, revisó la literatura médica referente a casos de PCP… hasta que dio con un dato asombroso: justo después de la Segunda Guerra Mundial, hubo una epidemia de PCP que se inició en la ciudad báltica de Danzing, extendiéndose por toda Europa central, acabando con la vida de miles de niños.
La gente cree que la aspirina es una simple pastilla que tomamos cuando nos duele la cabeza. Pero es mucho más. Hoy en día continúa siendo el medicamento por excelencia.

Los avances científicos en la lucha contra el SIDA, y el diseño de nuevos medicamentos para combatir el virus, no parecen tener un incidencia suficiente como para erradicar el VIH.
Josep Figueras, director del Observatorio Europeo de Sistemas y Políticas Sanitarias de la Organización Mundial de la Salud, sugiere que los programas contra el sida que recomiendan el uso del preservativo deberían impartirse en las escuelas cuando el niño cumple los cinco o seis años.
Un equipo de investigación , dirigido por Alison Simmons, del Instituto de Medicina Molecular Weatherall en Oxford (Reino Unido) han descubierto un nuevo mecanismo que permite al virus del SIDA escapar del sistema inmune y aumentar su proliferación, según publica en su edición digital de la revista Nature Inmunology.
Se trata del raltegravir, un inhibidor de la integrasa, proteína del virus del VIH que no había sido utilizado como diana terapeútica hasta el momento, y se ha publicado en The Lancet los primeros resultados de la fase II del estudio que pretende sacarla al mercado norteamericano este mismo año para los pacientes que han desrrollado resistencias a los tratamientos convencionales.