A menudo vivimos en modo zombi
Aprovechando esta oleada de furor zombi que nos rodea, tanto en el cine como en la literatura, vale la pena recordar que los zombis no son muertos vivientes que nos persiguen día y noche para comerse nuestro cerebro.
Los zombis somos todos nosotros. La mayor parte del tiempo.
Aunque creamos que nuestra vida se basa en una serie de decisiones personales reflexionadas y ponderadas, esto no es cierto. Nuestro cerebro acostumbra a ir un poco a su aire, también a la hora de sacar conclusiones rápidas, en lo que se ha venido a llamar inconsciente adaptativo.
El inconsciente adaptativo es algo así como una parte del cerebro que procesa rápidamente y con discreción una gran cantidad de datos que son necesarios para nosotros. Por ejemplo, se pone en marcha cuando debemos apartarnos de la calle cuando se nos viene hacia nosotros un coche.
Existe un mito muy arraigado en el acervo popular: que somos así o asá y eso nos define, que somos buenos o malos, que somos amables o ariscos, que somos altruistas o egoístas. O eres una cosa o eres la otra. Y, además, lo eres para casi siempre.
6) Manipulación de la memoria. No estoy hablando de la empresa que en la película
Pero vamos con ejemplos más contemporáneos. Queen y su We are the champions produce un exceso de euforia. El epítome de las canciones que producen empatía y socialización es Like a virgin de Madonna. La percusión y el tempo de Sympathy for the devil, de los Rolling Stones, invita a mantener la coordinación, a solidificar el empeño y la seguridad en uno mismo e, incluso, a fomentar las habilidades resolutivas.
Cada vez tenemos más pruebas de que la música tiene tanta influencia en nuestro cerebro y nuestras emociones como una droga ilegal. Y, sin embargo, la música es legal.
La idea que os quiero transmitir de Vanuatu es parecida a la que transmitían las poblaciones indígenas de Norteamérica en el siglo
I Want It All, que decía Queen. Pero ¿estaban equivocados? A la luz de ciertos estudios, en parte. Querer cada vez más, quererlo todo, es lícito, e incluso puede ser sano: después de todo, como especie hemos evolucionado en parte gracias a ese anhelo por poseer.
Según un estudio de la Universidad de Duke los macacos son capaces de sumar mentalmente y sus resultados son comparables a los de estudiantes universitarios (humanos). Aunque se sabía que estos animales eran capaces de diferenciar cantidades, hasta ahora no se había demostrado su capacidad para realizar operaciones aritméticas.
Una persona tiene dos manos, dos piernas, dos orejas, dos ojos, dos hemisferios cerebrales. Pero es solo a primera vista donde podemos creer que el humano es un criatura simétrica. A pesar de la supuesta simetría hay evidencias que la refuta. Primero, tenemos una mano líder (la diestra en la mayoría de las personas, segundo, tenemos un ojo líder. Tercero, el funcionamiento del cerebro es asimétrico: el hemisferio izquierdo (conocido como la parte lógica) controla, y está implicado en la facultad de reconocer, grupos de letras formando palabras, y grupos de palabras formando frases, tanto en lo que se refiere al habla, la escritura, la numeración, las matematicas y la lógica, como a las facultades necesarias para transformar un conjunto de informaciones en palabras, gestos y pensamientos; y el hemisferio derecho está especializado en controlar sensaciones, sentimientos, prosodia y habilidades espaciales; habilidades visuales y sonoras no del lenguaje como las artísticas y musicales.
El dinero no puede comprar la felicidad, o eso dice el refrán. Pero puede que no sea cierto. Cabe decir que el dinero no es lo más importante en la vida, pero tampoco podemos decir que no es importante. Ed Diener, un psicólogo de la Universidad de Illinois, dijo que la conexión es compleja pero que la gente rica tiene un nivel sustancialmente superior de satisfacción frente a las personas pobres.