Animales malignos: el mito de que el hombre es malo y los animales, no (II)
Si hemos de defender nuestras convenciones, nuestros sistemas éticos y nuestras leyes, pues, no es buena idea hacerlo en base a cómo afrontan los demás animales los dilemas que les salen al paso. Porque los animales no son buenos y los humanos son malos. Ni tampoco los animales son malos y los humanos son buenos.
Porque humanos y animales son, en puridad, la misma cosas. Y los animales son buenos o malos según el análisis ético que apliquemos en cada situación (siempre teniendo en cuenta que el grado de intencionalidad en un animal es menor).
Y eso, por supuesto, también sucede con los humanos.
Antes de empezar, es necesaria una aclaración terminológica. Los biólogos acostumbran a usar rasgos netamente humanos para describir ámbitos animales. Esto se hace por dos razones: para facilitar la comprensión gracias a la analogía que origina la palabra y por economía verbal.