Algunas curiosidades sobre la voz humana

El habla humana es ciertamente fascinante. No sólo lo que habla humana puede expresar (desde una emoción capaz de conmover a auditorios hasta un meme chiripitifláutico al estilo Chiquito de la Calzada, jarl). También es fascinante la voz en sí misma, la capacidad de articulación de sonidos, las singularidades de nuestro órgano fonador.
Si alguna vez habéis considerado injusto o un error de la evolución que nos atragantemos con tanta facilidad al beber un vaso de agua o que no podamos respirar y beber a la vez, quizá ignoréis que ello es el tributo que todos hemos pagado para tener el don del habla, para poder comunicar ideas y convertirnos en lo que ahora somos; Chiquito de la Calzada incluido.
Si viéramos la radiografía de la parte inferior del cráneo de un niño, la mandíbula y el cuello, observaríamos un hueso en forma de pequeña “U”. Es el hioides. Al contrario que la gran mayoría de los huesos del cuerpo, no está conectado directamente a otro hueso. El hioides flota en la garganta y sirve como áncora para los músculos que conectan la mandíbula, la laringe y la lengua.
Cuando somos bebés podemos mamar de forma continuada, sin que sea necesario detener la ingesta de leche para respirar. El aire fluye directamente de la nariz a los pulmones, sin pasar por la boca.