feed

gónadas

El mito de la testosterona

7 comentarios

Se habla a menudo de la testosterona, sobre todo para justificar los comportamientos violentos, las ansias de conquista territorial o los arrebatos de ambición de un tiburón de Wall Street; todas ellas, claro, facetas puramente masculinas, pues el hombre es el que posee mayores concentraciones de testosterona en su sangre. Una mujer con testosterona suena, no sé… ¿masculino?

Pero las cosas no son tan sencillas como parece. En el hombre hay continuas fluctuaciones de la testosterona. Por la mañana, por ejemplo, se produce el pico más elevado; luego desciende por la tarde; y asciende de nuevo por la noche, antes de irse a la cama. Pero si se extirpa la mayor fuente de testosterona en el hombre, sus testículos, tal y como se hacía años atrás con los eunucos o los castrati, podemos observar cambios, por supuesto, pero el hombre no se vuelve necesariamente menos agresivo de lo que lo era antes.

Un castrati tiene una voz más aflautada, si acaso, pero el pitufo castrati mantiene su mala leche. En la antigua China, algunos eunucos de la corte fueron sanguinarios asesinos, combatieron como soldados o fueron estupendo estrategas. No tenían testosterona, pero mantenían sus conductas testosterónicas.

Leer más

Votos 0 ¡vota!
Anunciate aquí
Anunciate aquí

Destacados

 

Lo mejor en los últimos 15 días

Anunciate aquí

WSL Weblogs SL