El gen de la mosca que nos hace dormir por la tarde (y II)
Quizá el ejemplo más sorprendente de un gen que influye en el comportamiento es el que influye en la siesta. Como los seres humanos, las moscas se despiertan por la mañana, se echan una siesta al mediodía y duermen por la noche, todo en un ciclo de 24 horas. Aunque las moscas hayan crecido en la oscuridad más absoluta, conservan estos ciclos con la precisión de un reloj suizo. Incluso con mayor precisión, porque está escrito en sus genes.
Las moscas mutantes que Benzer encontró con los ciclos circadianos estropeados, por supuesto, estaban totalmente desincronizados. Y, aunque las moscas nos puedan parecer lejanas, en los seres humanos también pueden darse estas mutaciones en el reloj biológico.
Lo más curioso es que, mucho más recientemente, se ha podido estudiar el primer mutante de reloj biológico humano: una familia en la que todos sus miembros comienzan a sentir sueño por la tarde, duermen, e invariablemente se despiertan a las cuatro de la madrugada. Y se ha comprobado que este comportamiento anómalo está relacionado con una mutación del mismo gen que Benzer y sus estudiantes habían encontrado en la mosca del vinagre, de modo que algo nos une muy estrechamente a ella..
Así pues, el aprendizaje, sobre todo, depende de los genes: la manera más segura de entender el aprendizaje consiste en comprender los genes y sus productos, que permiten que el aprendizaje se produzca. Pues en los seres humanos también existen genes
Un águila puede permitirse el lujo de aprender su oficio de sus padres para adaptarse mejor a las condiciones locales; en contraposición, un cuco debe construirlo todo basándose en el instinto porque nunca conocerá a sus padres.
Aunque el descubrimiento todavía no se ha hecho público de forma oficial, Craigg Venter, director del Venter Institute de San Diego (EE.UU) y promotor del genoma humano, ha dado a conocer la creación del primer cromosoma sintético elaborado partiendo de sustancias químicas fabricadas en laboratorio gracias a un equipo de 20 científicos.
Según investigadores de la Península Medical School en Exeter y de Oxford, y científicos del Broad Institute en Massachusetts, la estatura de los humanos se halla bajo control del gen HMGA2. Modificaciones de dicho gen hacen variar la estatura de las personas hasta 1 centímetro.