Tu corazón está a merced de tu rango salarial (y II)

Si enfocamos nuestra atención a los seres humanos, podemos observar algo muy similar. Los trabajadores de baja cualificación en Estados Unidos, los llamados White Trash (Basura Blanca), personas con trabajos basura, mal pagados, suelen tener una salud basura, independientemente de que se alimenten de fast food, hagan poco ejercicio o en general tengan hábitos de vida poco saludables.
Los funcionarios británicos que trabajan en Whitehall también contraen más enfermedades cardíacas en proporción con su inferioridad en el orden jerárquico burocrático. Fue la correlación que se extrajo de un estudio masivo de 17.000 funcionarios.
Un trabajador de categoría inferior, como un conserje, tenía casi 4 veces más posibilidades de sufrir un ataque al corazón que una secretaria permanente de alto rango. Y no importaba que la secretaria fuera obesa, hipertensa o fumadora: seguía teniendo menos posibilidades que un conserje no fumador, delgado e hipotenso.
Para que luego digan que los altamente interesados en su sueldo son unos materialistas, ahora existen motivos extra, motivos biológicos, motivos incluso que atañen a la salud, para aspirar a un buen puesto de trabajo. En una época de crisis económica galopante como ésta, en la que millones de personas están perdiendo sus empleos, quizá no se está haciendo suficiente hincapié en un efecto colateral que este hecho tiene en todos nosotros. Un efecto que va más allá de nuestros bolsillos.
Un reciente estudio señala que la excitación que produce el chocolate derretido en la lengua es mayor que la de un beso apasionado.
Un estudio epidemiológico demuestra la asociación entre determinados niveles ambientales de sustancias tóxicas y algunos problemas coronarios o vasculares.
Ayer hablábamos de