Avalanchas de rarezas: posibilidades matemáticas de morir

Debido al funcionamiento de nuestro cerebro y a las estrategias publicitarias que nos rodean, es realmente difícil para nosotros detectar qué hecho es un hecho raro y qué hecho es un hecho común.
Esto tiene muchas más implicaciones en la vida diaria de lo que pensamos.
Por ejemplo, provoca que muchos tengan un miedo atroz al Sida. O a subir a un avión. O que un grupo terrorista cualquiera amenace de algún modo su integridad física.
Y es que sucesos raros y poco corrientes, como los secuestros terroristas, reciben una cobertura mediática excepcional, adornada con perfiles de familias conmocionadas, publirreportajes sobre el problema a lo largo de la historia, etcétera. Ello incrementa el peso sentimental del hecho, convirtiendo una anécdota en una amenaza omnipresente.