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		<title>Genciencia</title>
		<link>http://www.genciencia.com</link>
		<description>
			Weblog colectivo dedicado a la actualidad relacionada con
			los gadgets y los dispositivos y cacharros más novedosos.
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		<pubDate>Sat, 04 Jul 2009 13:44:00 +0000</pubDate>

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      <title><![CDATA[Identifícate con el DNI de tu cuerpo]]></title>
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      <pubDate>Thu, 11 Jun 2009 09:10:10 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
<img src="http://secure-uk.imrworldwide.com/cgi-bin/m?ci=es-rssweblogs&amp;cg=0&amp;si=http://www.genciencia.com/index.xml" alt=""/>
      <p><img class="centro" src="http://img.genciencia.com/2009/06/biome.jpg" alt="" />Todos hemos visto en infinidad de películas de espías aquella escena de un agente secreto llegando a su base de operaciones. Entonces, para obtener la entrada, el agente debe dejarse escanear el iris (que es único en cada persona) y, si realmente las instalaciones son <em>top secret</em>, es probable que también permita el escaneo de sus huellas digitales. </p>

	<p>Pero todos esos sistemas de identificación ya han quedado anticuados, por previsibles. Las <strong>nuevas tecnologías de autentificación biométrica</strong> empiezan a alcanzar niveles que jamás creíamos posibles, en el que incluso se mide el tipo de olor que desprende nuestro cuerpo.</p>

	<p>Las primeras manifestaciones de la biometría en la historia se remontan a la China del siglo <span class="caps">XIV</span>. Según <strong>Joao de Barros</strong>, explorador y escritor, los comerciantes chinos estampaban las impresiones y las huellas de la palma de las manos de los niños en papel con tinta. </p>

	<p>En Occidente habríamos de esperar hasta 1883, cuando <strong>Alphonse Bertillon</strong>, jefe del departamento fotográfico de la policía de París, desarrolló un sistema para indentificar criminales midiendo ciertas longitudes y anchuras de la cabeza y del cuerpo, así como registrando marcas individuales como tatuajes y cicatrices. Atrás quedaron esos retratos del Lejano Oeste en los que ponía <em>Wanted</em>.</p>

	<p>Pero, actualmente, la biométrica permite ir mucho más lejos. He aquí los últimos ejemplos:</p>

	<p><!--more--></p>

	<p><img class="centro" src="http://img.genciencia.com/2009/06/biometria1.jpg" alt="" /><ul>
	<li><strong>Oído</strong>: el sonido que penetra en la oreja y su retorno es único, pues cada uno de nosotros tenemos <strong>una forma diferente de la estructura del oído interno</strong>. Este tipo de biometría sería muy útil, por ejemplo, para identificar a sospechosos a través del teléfono móvil. O quizá serviría para evitar el robo de teléfonos: en cuando el teléfono percibiera que otra oreja distinta a la de su dueño en contacto con él, se inutilizaría o daría la voz de alarma.</li></p>

	<p>	<li><strong>Olor</strong>: las narices electrónicas, gracias a un programa creado en la Universidad de Bolonia, podrán convertirse en una herramienta de identificación de las personas gracias al olor corporal que desprenden. Como todos sabéis, <strong>cada persona huele de una manera distinta</strong>, sobre todo cuando mantiene unas condiciones higiénicas mínimas.</li></p>

	<p>
	<li><strong>Manera de caminar</strong>: la forma de andar y correr también son únicos en cada persona. A veces, somos capaces de identificar a alguien sin verle la cara, sólo por su forma de acercarse o alejarse de nosotros. Sin embargo, la tecnología que es capaz de hacer esto todavía no es muy fiable: el ángulo de la cámara puede variar el resultado.</li></p>

	<p>	<li><strong>Rodilla</strong>: ¿os imagináis un registro de rodillas mundial? Pues no debería sonaros tan extravagante si tenemos en cuenta que la detección de rasgos únicos en esta articulación permite una fiabilidad en la identificación que supera incluso a la de las huellas dactilares (la probabilidad de igualdad entre dos huellas es de 1 entre 67 billones) y el iris. Expertos de la Universidad de Nueva York ya han creado <strong>el primer sistema de identificación de rodilla</strong>.</li></p>

	<p>	<li><strong>Impulsos cerebrales</strong>: no medirán lo que pensamos, pero casi: de alguna manera identificarán nuestra forma de pensar, la particular configuración de la actividad de nuestro cerebro. Una empresa española, Starlab, ya comercializa un <strong>detector portátil de esta señal tan íntima</strong>.</li></p>

	<p>	<li><strong>ADN</strong>: sin duda, cuando se implante este sistema biométrico será el más fiable de todos cuantos conocemos, además de ser también el más barato y rápido. Me pregunto si, en todo caso, servirá también para resolver conflictos de identidad entre hermanos gemelos univitelinos y evitar situaciones como la acaecida en 2009, en Alemania: se levantó la orden de arresto de dos gemelos al no poderse demostrar cuál de los dos fue el autor de un robo de joyas en Berlín dado su extraordinario parecido (<span class="caps">ADN</span> incluido); ignorándose para siempre <strong>quién de los dos es Jeckyll y quién, Mr. Hyde</strong>.</li><br />
</ul></p>

	<p>Vía | <a href="http://www.quo.es/">Quo</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Las chicas que se vuelven hombres en la adolescencia: el tercer sexo]]></title>
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      <pubDate>Mon, 25 May 2009 10:24:08 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
<img src="http://secure-uk.imrworldwide.com/cgi-bin/m?ci=es-rssweblogs&amp;cg=0&amp;si=http://www.genciencia.com/index.xml" alt=""/>
      <p><img class="centro" src="http://img.genciencia.com/2009/05/genero-masculino-y-femenino_fullblock.jpg" alt="" />Hasta hace bien poco, en una remota región de la República Dominicana llamada Salinas de unos 4.300 habitantes se asignaba el sexo femenino de manera incorrecta a uno de cada noventa niños. Estos niños eran criado como niñas. Y entonces, al llegar a la pubertad, <strong>estos niños cambiaban de sexo y se convertían en chicas</strong>.</p>

	<p>Este fenómeno de cambio de sexo espontáneo era tan corriente en Salinas que sus habitantes hasta tenían un nombre para él: <strong>guevedoche</strong> (pene a los doce). Y es que literalmente les surgía pene y les bajaban unos testículos.</p>

	<p>En Papúa Nueva Guinea, en la otra parte del mundo, sucede algo muy similar. Existe una tribu de cazadores y horticultores llamada sambia que se refieren a esos niños que cambian de sexo como <em>kwolu-aatmawol</em> (transformado en masculino).</p>

	<p>En todos estos casos de conversión sexual espontánea, a los niños les faltaba una enzima llamada <strong>5-alfa-reductasa </strong>que causa una deficiencia de <span class="caps">DHT</span>. El <span class="caps">DHT</span> o dihidroxitestosterona es lo que hace crecer los genitales en el feto. Sin <span class="caps">DHT</span>, es sólo la testosterona la que se encarga de masculinizar al niño en la adolescencia, surgiendo así lo que se conoce como <strong>pseudohermafroditas masculinos</strong>.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Todos los <em>guevedoche</em>, pues, tienen la misma mutación genética debido a que su ascendencia puede remontarse a una mujer llamada Altagracia Carrasco. La misma enzima está ausente en los <em>kwolu-aatmawol</em> de Sambia.</p>

	<p>¿Prueba esto que las hormonas son más importantes que la educación a la hora de desarrollarse una identidad de género? Lo cierto es que los aldeanos de las Salinas no consideran a los <em>guevedoche</em> como masculinos o femenino, sino que los engloban en una tercera categoría, <strong>un tercer sexo</strong>, refiriéndose a ellos a veces como <em>machi-hembras</em>.</p>

	<p>El concepto de tercer sexo o un tercer género se usa también para describir a los <em>hijras</em> de India y Pakistán, los <em>mahu</em> de la Polinesia, los <em>muxe</em> Zapotecas de México y las <em>vírgenes juradas</em> de los Balcanes.</p>

	<p>¿El sistema de dos géneros sexuales no es tan innato ni universal como creemos? </p>

	<p>Más información | <a href="http://dialnet.unirioja.es/servlet/fichero_articulo?codigo=2027028&orden=85966">El cableado natural innato de Pinker repudia la cultura</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Algunas pruebas sobre el instinto del lenguaje (y II)]]></title>
      <link>http://www.genciencia.com/genetica/algunas-pruebas-sobre-el-instinto-del-lenguaje-y-ii</link>
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      <pubDate>Sun, 24 May 2009 12:03:27 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
<img src="http://secure-uk.imrworldwide.com/cgi-bin/m?ci=es-rssweblogs&amp;cg=0&amp;si=http://www.genciencia.com/index.xml" alt=""/>
      <p><img class="centro" src="http://img.genciencia.com/2009/05/explicar-hablar-t13366.jpg" alt="" />Otro ejemplo de este fenómeno se produjo en los años 1980 en Nicaragua, donde se instauraron por primera vez escuelas para sordos que encabezaron la invención de un lenguaje totalmente nuevo. Las escuelas enseñaban la lectura labial con escaso éxito, pero en el patio de recreo los niños añadían las diversas señas manuales que empleaban en casa y establecieron una <strong>lengua franca vulgar</strong>. </p>

	<p>En el plazo de unos pocos años, a medida que los niños más pequeños aprendían esta lengua franca, se transformó en un verdadero lenguaje por señas con toda la complejidad, economía, eficacia y gramática de una lengua hablada. De nuevo, <strong>fueron las mentes instintivas de los niños las responsables de la transformación de una lengua franca en un lenguaje criollo</strong>.</p>

	<p>Esto también parece indicar que el instinto del lenguaje “se apaga” a medida que el niño alcanza la edad adulta. Por ello también nos resulta difícil, ya de adultos, aprender nuevos acentos o incluso nuevos idiomas. </p>

	<p>Una demostración cruel de este fenómeno se dio en Genie, una niña de 13 años descubierta en un piso de Los Ángeles. Había sido retenida durante toda su vida en una habitación, privada de todo contacto humano. Sin un ambiente lingüístico en el que sus resortes innatos se desarrollaran, Genie sólo aprendió dos palabras para comunicarse: “Bastayá” y “Nadamás”. </p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Cuando Genie fue liberada y se mezcló con más gente, adquirió un nuevo y rico vocabulario. Pero, como ya era demasiado adulta y sus resortes innatos ya habían quedado mermados, jamás, por mucho que practicó, consiguió manejar correctamente la gramática. </p>

	<p><img class="derecha" src="http://img.genciencia.com/2009/05/untitled4.jpg" alt="" />Cada vez son más las pruebas que indican que el lenguaje brota en nosotros en cuanto estamos rodeados de gente que usa un lenguaje. Y tampoco os creáis que es necesario un gran bombardeo de palabras y frases enrevesadas. Con independencia del tiempo que le hablemos a los niños, estos desarrollarán <strong>una destreza lingüística bastante predecible por sus características genéticas</strong>. Diversos estudios con gemelos, por ejemplo, han demostrado que la tendencia a desarrollar un lenguaje tardío es muy heredable. </p>

	<p>Pero, por si quedara todavía alguna duda, son las ciencias más rigurosas las que nos ofrecen pruebas incontestables acerca de la existencia del instinto del lenguaje. Desde la neurología se ha demostrado que si se daña determinada parte del cerebro, se produce lo que se conoce como <strong>afasia de Broca</strong>, una incapacidad para emplear o comprender todo lo que no sea la gramática más sencilla.</p>

	<p><em>El elefante mató al león. ¿Quién resultó muerto?</em> Un afásico de Broca tendría verdaderas dificultades para responder a esta pregunta, ya que la pregunta exige una sensibilidad a la gramática cifrada en el orden de las palabras que justamente esta parte del cerebro conoce. </p>

	<p>Otra área del cerebro dañada produce la <strong>afasia de Wernicke</strong>: los que la sufren suelen hablar con gran cantidad de palabras pero sin mucho sentido. </p>

	<p>Aunque para lesiones cerebrales de resultados extraños, la que sigue. El <strong>síndrome de Williams</strong>, motivado por un cambio en un gen del cromosoma 11, produce que los niños afectados por él tengan una inteligencia general muy baja, pero a la hora de usar el lenguaje lo hacen de una forma muy rica y locuaz que ya quisieran muchos poetas. Hablan sin parar, de forma muy original y usando tal cantidad de palabras que parecen haberse tragado un diccionario entero.</p>

	<p>Si a un niño con síndrome de Williams le pides que te mencione un animal, te dirá uno raro, como un cerdo hormiguero, en vez de un perro o un gato. </p>

	<p>Y es que así es el lenguaje. Como cualquier otro instinto.</p>

	<p>Más información | <a href="http://www.alianzaeditorial.es/cgigeneral/newFichaProducto.pl?obrcod=103355&id_sello_editorial_web=34">El instinto del lenguaje, de Steven Pinker</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Algunas pruebas sobre el instinto del lenguaje (I)]]></title>
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      <pubDate>Sun, 24 May 2009 11:42:31 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
<img src="http://secure-uk.imrworldwide.com/cgi-bin/m?ci=es-rssweblogs&amp;cg=0&amp;si=http://www.genciencia.com/index.xml" alt=""/>
      <p><img class="centro" src="http://img.genciencia.com/2009/05/speak.jpg" alt="" />Que el lenguaje es un instinto es una idea que hoy en día muchos psicolingüistas ya defienden sin demasiado problema.</p>

	<p>Décadas antes, fue <strong>Noam Chomsky</strong> el primero en defender la idea de una <strong>gramática universal</strong> que se manifestaba gracias a nuestro código genético: los genes dotan a una parte del cerebro humano de la capacidad especializada de aprender el lenguaje. </p>

	<p>Lo que se aprende desde cero es el vocabulario y ciertas variaciones gramaticales, pero existe un conjunto universal de reglas mentales. </p>

	<p>Fue el psicolingüista <strong>Steven Pinker</strong> el que hizo más por refrendar las ideas revolucionarias de Chomsky. Según Pinker, todos los humanos hablan lenguas de una complejidad gramatical comparable, hasta los que viven aislados en las tierras altas de Nueva Guinea desde la Edad de Piedra. </p>

	<p>Todas las personas son igualmente coherentes y cuidadosas siguiendo las reglas gramaticales implícitas, incluso las que no están educadas y hablan lo que se considera <em>argot</em>. Incluso esa forma de hablar en apariencia tan coja de la clase baja de los barrios más pobres obedece a reglas tan racionales y complejas como las de un <em>lord</em> inglés que se expresa de forma afectadísima. </p>

	<p>Bajo este prisma, defender una u otra manera de expresarse sólo se puede hacer impulsado por un prejuicio. </p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Por otro lado, la prueba más asombrosa de que estas reglas gramaticales son innatas y no se aprenden por imitación, como el vocabulario, la hallamos en lo que se llama el <strong>lenguaje criollo</strong>: una lengua con reglas gramaticales que nace de una <strong>lengua franca</strong>, es decir, sin reglas coherentes, adoptada para un entendimiento común entre personas que no tienen la misma lengua materna. </p>

	<p>El experimento natural más importante en este sentido fue el que estudió <strong>Derek Brickerton</strong> sobre un grupo de peones extranjeros de diferentes nacionalidades que trabajaron juntos en Hawai en el siglo <span class="caps">XIX</span>. Estos peones desarrollaron una lengua franca para poder comunicarse entre ellos: carecía de reglas gramaticales coherentes y consistía en una mezcla de palabras y frases para poder salir del paso. </p>

	<p>Pero estos peones tuvieron hijos. La nueva generación, que creció en este ambiente caótico, de forma automática empezó a asimilar la lengua pero aplicándole las reglas gramaticales universales innatas. La lengua franca adquirió, en boca de estos niños, reglas de inflexión, orden de palabras y gramática coherente, volviéndola una lengua mucho más eficaz y eficiente: un lenguaje criollo. </p>

	<p>Toda esta transformación sólo la hicieron un puñado de niños por instinto, sin usar gruesos manuales de gramática. </p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Los genes Hox: ¿el tamaño de la mano o de los pies está relacionado con el del pene?]]></title>
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      <pubDate>Tue, 19 May 2009 09:59:24 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
<img src="http://secure-uk.imrworldwide.com/cgi-bin/m?ci=es-rssweblogs&amp;cg=0&amp;si=http://www.genciencia.com/index.xml" alt=""/>
      <p><img class="derecha" src="http://img.genciencia.com/2009/05/pene.jpg" alt="" />Voy a tratar un asunto de capital importancia para muchos, tanto para científicos como para no científicos. El tamaño del pene. (Al menos debe de ser importante si tenemos en cuenta la inmensa oferta en el mercado para conseguir ganar unos centímetros extra).</p>

	<p>La cultura popular siempre ha dicho que un hombre de manos o pies grandes debe de tener necesariamente un gran miembro viril, y viceversa. Pero ¿se cumple realmente esta correlación?</p>

	<p>Para responder satisfactoriamente a esta pregunta debemos recurrir a <strong>los genes Hox</strong>.</p>

	<p>La biología moderna ha demostrado que el cuerpo de los animales está dividido en territorios estancos, compartimentos que no se ven a simple vista pero que están limitados por unas fronteras invisibles. Unas barreras que las células respetan durante el desarrollo del organismo.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Cualquier especie animal posee una decena de genes Hox, siempre dispuestos en fila a lo largo del cromosoma y con el mismo orden en todas las especies. <strong>Cada gen Hox define, y es responsable, de un trozo de cuerpo</strong> (los compartimentos anteriormente citados), siendo el orden de los genes en la fila el mismo que las partes del cuerpo que cada gen define: a la izquierda los genes que especifican la cabeza, en el centro los del tronco y a la derecha los del abdomen.</p>

	<p>Por ejemplo, los niños que nacen con una copia defectuosa del gen Hoxa 13 tienen los dedos de los pies cortos y grandes y los dedos de las manos cortos y doblados. Otra mutación Hox humana causa <strong>sinpolidactilia</strong>: dedos de las manos extra y dedos de los pies unidos. </p>

	<p>Lo relevante es que los niños que nacen con mutaciones Hox que afectan a sus extremidades también suelen presentar malformaciones en los genitales: <strong>muchas de las moléculas que forman las extremidades crean también los genitales</strong>. </p>

	<p>Sin embargo, la correlación positiva del tamaño de las extremidades y el pene sólo es parcialmente cierta: <strong>es estadísticamente significativa, pero débil</strong>. Sin contar con otro problema. Los datos que se usan se refieren a la longitud del pene “extendido” y no erecto. Un pene pequeño en reposo no es por definición pequeño en erección: los penes que mejor funcionan a nivel vascular son aquéllos que precisamente son pequeños en reposo y aumentan varias veces su tamaño en erección; por el contrario, los penes que son grandes en reposo no suelen ganar tanto tamaño cuando alcanzan la erección.</p>

	<p>Así pues, dejad de preocuparos. Hay más relación entre la percepción del tamaño de nuestro pene y nuestra autoestima que entre el tamaño real y el tamaño de nuestras extremidades. </p>

	<p>Aunque, habida cuenta de que los genes Hox que actúan en las extremidades también tienen incidencia en los genitales, el hecho de que los ingleses se refieran popularmente al pene como <em>the-best-of-tree</em>, <em>down-leg</em> o <em>middle-leg</em> tiene ahora más sentido real que metafórico. </p>

	<p>Más información | <a href="http://www.universia.es/portada/actualidad/noticia_actualidad.jsp?noticia=84560">Universia</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[El lado oculto del inventor del teléfono]]></title>
      <link>http://www.genciencia.com/genetica/el-lado-oculto-del-inventor-del-telefono</link>
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      <pubDate>Thu, 14 May 2009 08:32:35 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
<img src="http://secure-uk.imrworldwide.com/cgi-bin/m?ci=es-rssweblogs&amp;cg=0&amp;si=http://www.genciencia.com/index.xml" alt=""/>
      <p>	<p><img class="centro" src="http://img.genciencia.com/2009/05/untitled3.jpg" alt="" />Hoy vamos a abrir las páginas de la prensa amarilla de la ciencia hasta llegar a la época en la que <strong>Alexander Graham Bell</strong> ya estaba sobrado de dinero y fama por haber inventado el <strong>teléfono</strong>.</p> (Aunque en justicia, el verdadero inventor del teléfono, como me han corregido en los comentarios, fue el italiano <strong>Antonio Meucci</strong>)</p>

	<p>Buscando nuevos horizontes que cubrir, Bell se decantó entonces por la genética, sacando lo peor de sí mismo y reafirmando esa idea de la sabiduría popular de que “no se puede ser bueno en todo”.</p>

	<p>Bell empezó en la genética con modestia. Se limitó a criar un puñado de ovejas con cuatro pezones cada una en vez de los dos habituales. </p>

	<p>Más tarde, como inventor de un aparato que se basaba en el sonido, se interesó por él a nivel genético: la herencia de la sordera. </p>

	<p>Pero su verdadera pasión no tardaría en aflorar: <strong>la genética de la longevidad humana</strong>. Para ello, estudió a conciencia la familia de uno de los Padres Peregrinos de los Estados Unidos, un tal <strong>William Hyde</strong>. Tras estudiar sus datos, Bell concluyó que la longevidad era en su mayor parte heredada. </p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Que Bell estuviera a favor de la eugenesia no debe extrañarnos porque muchos científicos de principios del siglo XX lo estaban. Pero Bell no creía en la eugenesia que trata de eliminar desde el Estado a los discapacitados mentales, por ejemplo, que estaba tan en boga en 1920, sino que aspiraba a una eugenesia más positiva, más humanista.</p>

	<p>Su ingenua idea era la siguiente. Empezó a hacer un exhaustivo estudio genético de las escuelas de la zona de Washington DC, preguntando a los niños qué edad tenían sus padres y abuelos. Luego publicaría los resultados junto a los nombres y las direcciones en un volumen que llamó, sin ambigüedades, un “<strong>pedigrí humano</strong>”.</p>

	<p>Bell creyó que la gente consultaría su libro de pedigrís y que los descendientes de la gente que había vivido más se buscarían los unos a los otros, se enamorarían y tendrían hijos. Los descendientes de quienes habían vivido poco quizá deberían quedarse solteros. O tal vez los que vivían poco y los que vivían mucho se separarían en dos razas, en <strong>una especie de gerontocracia</strong>. </p>

	<p>Para Bell todo era muy natural e incluso moral. Pero a su muerte, en 1922, su disparatado plan se fue a pique. Afortunadamente.   </p>

	<p>Más información | <a href="http://www.redescolar.ilce.edu.mx/redescolar/publicaciones/publi_quepaso/alexa-graham.htm">Red Escolar</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[El aprendizaje de las moscas (y II)]]></title>
      <link>http://www.genciencia.com/genetica/el-aprendizaje-de-las-moscas-y-ii</link>
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      <pubDate>Fri, 08 May 2009 10:51:28 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
<img src="http://secure-uk.imrworldwide.com/cgi-bin/m?ci=es-rssweblogs&amp;cg=0&amp;si=http://www.genciencia.com/index.xml" alt=""/>
      <p><img class="centro" src="http://img.genciencia.com/2009/05/1194549324_extras_portada_0.jpg" alt="" />Así pues, el aprendizaje, sobre todo, depende de los genes: la manera más segura de entender el aprendizaje consiste en comprender los genes y sus productos, que permiten que el aprendizaje se produzca. Pues en los seres humanos también existen genes <span class="caps">CREB</span>. <strong>El gen <span class="caps">CREB</span> humano está en el cromosoma 2</strong>, pero su aliado fundamental, el que le ayuda a realizar su función, está en el cromosoma 16 y se llama <strong>CREBBP</strong>.</p>

	<p>El sistema <span class="caps">AMP</span> cíclico de las moscas de la fruta parece ser especialmente activo en las regiones cerebrales denominadas <strong>cuerpos fungiformes</strong>, extrusiones de neuronas en forma de seta. Ahora es cuando se empieza a comprender de verdad cuáles son las funciones de la proteína <span class="caps">CREB</span> y el <span class="caps">AMP</span> cíclico en estos cuerpos fungiformes. </p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Buscando sistemáticamente otras moscas mutantes incapaces de aprender o de recordar, <strong>Ronald David, Michael Grotewiel</strong> y sus colaboradores de Houston encontraron un tipo de mosca, a la que llamaron “volado” (expresión coloquial chilena que significa “despistado”). Esta mutación no tiene nada que ver con la proteína <span class="caps">CREB</span> o el <span class="caps">AMP</span> cíclico. Es la receta de una subunidad de una proteína llamada <em>alfa-integrina</em>, que se expresa en los cuerpos funfigormes y que parece desempeñar un papel juntando células. </p>

	<p>Para comprobar que éste influía en la memoria y el aprendizaje y no en otros aspectos, los científicos de Houston realizaron un experimento bastante curioso. Tomaron algunas moscas en las que el gen <em>volado</em> había sido inutilizado e insertaron una copia nueva unida a un gen “sensible al calor”, un gen que se activa cuando se calienta de repente. Los dispusieron de tal forma que el gen <em>volado</em> sólo funcionaba cuando el gen <em>sensible al calor</em> estaba activado.</p>

	<p>A temperaturas frías, las moscas no pueden aprender. Sin embargo, tres horas después de una descarga de calor se convierten repentinamente en buenas aprendices. Unas horas después, a medida que la descarga de calor se desvanece, pierden de nuevo la capacidad de aprender. </p>

	<p>Esto significa que <em>volado</em> es necesario en el momento preciso del aprendizaje; no es simplemente un gen necesario para construir las estructuras que realizan el aprendizaje.</p>

	<p>Ahora que el problema del aprendizaje se ha reducido a nivel molecular, se abren nuevos y fascinantes caminos hacia la comprensión del aprendizaje y la memoria. El misterio, por ejemplo, de tratar de averiguar de qué manera las conexiones entre neuronas no sólo proporcionan el mecanismo de la memoria, sino que “son” memoria.</p>

	<p>Vía | <a href="http://www.taurus.santillana.es/ld.php?id=352">Genoma</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[El aprendizaje de las moscas (I)]]></title>
      <link>http://www.genciencia.com/genetica/el-aprendizaje-de-las-moscas-i</link>
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      <pubDate>Fri, 08 May 2009 10:50:11 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
<img src="http://secure-uk.imrworldwide.com/cgi-bin/m?ci=es-rssweblogs&amp;cg=0&amp;si=http://www.genciencia.com/index.xml" alt=""/>
      <p><img class="centro" src="http://img.genciencia.com/2009/05/untitled.jpg" alt="" />Un águila puede permitirse el lujo de aprender su oficio de sus padres para adaptarse mejor a las condiciones locales; en contraposición, un cuco debe construirlo todo basándose en el instinto porque nunca conocerá a sus padres.</p>

	<p>De la misma manera que infravaloramos la medida en que el cerebro humano depende de los instintos, también hemos infravalorado generalmente la medida en que otros animales son capaces de aprender.</p>

	<p>Por ejemplo, se ha demostrado que los abejorros aprenden a reunir néctar de diferentes tipos de flores por experiencia.</p>

	<p>El hombre que ha demostrado esto, así cómo aprenden las babosas de mar, es <strong>Eric Kandel</strong>, Premio Nobel de Mecina en el 2000. Su interés se centra en las sinapsis entre neuronas, pues parece ser que el aprendizaje es una alteración de sus propiedades. </p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Kandel y sus colaboradores descubrieron que todos los cambios químicos relativos al aprendizaje se concentraban en <strong>una molécula llamada <span class="caps">AMP</span> cíclico</strong>.</p>

	<p>En los años 1960 se crearon muchas moscas mutantes de la fruta a las que se les trataba de dar tareas sencillas que debían aprender. <strong>Dunce</strong>, por ejemplo, fue una mosca que era incapaz de aprender que a un determinado olor le seguía siempre un electrochoque. </p>

	<p>Finalmente, se encontraron 17 mutaciones del aprendizaje en las moscas. Se descubrió que las moscas mutantes que eran incapaces de aprender tenían una serie de genes que no funcionaban que intervenían en la producción o la respuesta al <span class="caps">AMP</span> cíclico.</p>

	<p>Dado que podían incapacitar a las moscas para que aprendieran, también se dedujo que se podría modificar o mejorar este aprendizaje. Eliminando el gen de <strong>la proteína llamada CREB</strong>, se creó por ejemplo una mosca que podía aprender pero no recordar lo que había aprendido: la lección se desvanecía pronto en su memoria.</p>

	<p>También se creó una estirpe de moscas con memoria fotográfica. En una sola lección eran capaces de aprender lo que otras moscas tardaban diez lecciones. </p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Nadie huele bien a todo el mundo; depende de quién olfatea a quién]]></title>
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      <pubDate>Wed, 15 Apr 2009 06:29:55 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
<img src="http://secure-uk.imrworldwide.com/cgi-bin/m?ci=es-rssweblogs&amp;cg=0&amp;si=http://www.genciencia.com/index.xml" alt=""/>
      <p><img class="centro" src="http://img.genciencia.com/2009/04/974f9199b9.jpg" alt="" />La afirmación no es mía. Lo de <strong>nadie huele bien a todo el mundo; depende de quién olfatea a quién</strong>, lo afirmaron <strong>Claus Wederkind</strong> y <strong>Sandra Füri</strong> en su trabajo de 1997 <em>Body odour preferences in men and women: do they aim for specific <span class="caps">MHC</span> combinations or simply heterozygosity</em>.</p>

	<p>Realizaron el siguiente experimento. Pidieron a 4 hombres y 2 mujeres que durante 2 noches vistieran cada uno una camiseta de algodón, sin usar ni perfume ni desodorante. A continuación, entregaron las camisetas a 125 hombres y mujeres que olieron sistemáticamente estas camisetas sudadas, que las clasificaron según lo atractivo que les resultaba el olor.</p>

	<p>El sorprendente resultado fue que las mujeres prefieren en mayor proporción (o les desagrada menos) el olor corporal de los miembros del sexo opuesto genéticamente distintos a ellos.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Este resultado tiene que ver con la existencia del sexo y la eterna lucha de nuestros sistemas inmunológicos contra los intrusos parasitarios. Resulta más atractivo alguien que nos provea de nuevas defensas para nuestros vástagos. Concretamente nos pirramos por los genes <strong>MHC</strong> (<em>Major Histocompatibility Complex</em>): complejo principal de histocompatibilidad, que es un grupo grande de genes que codifica varios componentes del sistema inmunológico.</p>

	<p>Pero sólo resulta atractivo si es distinto en los genes <span class="caps">MHC</span>, no en el resto de genes, pues tendemos a buscar parejas genéticamente parecidas a nosotros. </p>

	<p>En igualdad de condiciones, un ratón hembra preferirá también aparearse con un macho que tenga los genes <span class="caps">MHC</span> totalmente diferentes de los suyos, un hecho que percibe oliendo su orina. Y en ese sentido, ratones y seres humanos somos idénticos (salvo en lo de la orina, claro).</p>

	<p><img class="centro" src="http://img.genciencia.com/2009/04/ratones_peleas.jpg" alt="" />Sólo las mujeres que toman anticonceptivos no muestran una preferencia clara por los diferentes genotipos <span class="caps">MHC</span> presentes en las camisetas impregnadas de olor masculino. <strong>Al parecer, la píldora, en ese sentido, afecta al sentido del olfato</strong>.</p>

	<p>¿Habrá que ir en busca de nuestras camisetas usadas para hacérsela oler a la chica que nos hace tilín? ¿Para cuando un perfume que falsifique estos olores según categorías para poder seducir a toda clase de parejas sexuales? </p>

	<p>Para otro día, ahondaremos en las feromonas (que fueron por primera vez descritas en la levadura del gusano de seda en 1950) y en nuestro presunto órgano vomeronasal.</p>

	<p>Más información | <a href="http://www.encolombia.com/medicina/materialdeconsulta/Tensiometro111-feromonasyeljuegodelamor.htm">Feromonas y el juego del amor</a></p>      ]]></description>
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                    <item>
      <title><![CDATA[El Gordo y el Flaco genéticos]]></title>
      <link>http://www.genciencia.com/genetica/el-gordo-y-el-flaco-geneticos</link>
      <guid>http://www.genciencia.com/genetica/el-gordo-y-el-flaco-geneticos</guid>
      <pubDate>Tue, 14 Apr 2009 09:43:41 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
<img src="http://secure-uk.imrworldwide.com/cgi-bin/m?ci=es-rssweblogs&amp;cg=0&amp;si=http://www.genciencia.com/index.xml" alt=""/>
      <p><img class="centro" src="http://img.genciencia.com/2009/04/slide20202.jpg" alt="" />El título de este post, <strong>El Gordo y el Flaco genéticos</strong>, puede daros la impresión de que voy a contaros algo divertido, algún chiste, con tartas estrellándose en la cara y todo eso. Pero no es así. Voy a hablaros de dos enfermedades extrañas, antagónicas y muy poco conocidas.</p>

	<p><strong>El síndrome de Prader-Willi</strong> y el <strong>síndrome de Angelman</strong>.</p>

	<p><strong>El síndrome de Prader-Willi</strong> fue identificado por primera vez en 1956 por unos médicos suizos. En principio parecía una simple enfermedad hereditaria, pero con un detalle muy extraño: en los años 1980, los médicos observaron que se presentaba a veces en las mismas familias como una enfermedad completamente distinta, una enfermedad prácticamente opuesta: <strong>el síndrome de Angelman</strong>.</p>

	<p><strong>Las víctimas de Prader-Willi</strong> nacen flácidas, con la piel pálida, no les apetece mamar. Pero de repente, dejan atrás sus miramientos, y empiezan a comer de forma compulsiva, sin quedarse nunca saciados. De este modo, se vuelven terriblemente obesos y adictos a la comida. Las personas que padecen este síndrome, además, tienen las manos y los pies pequeños, órganos sexuales poco desarrollados y también un ligero retraso mental. En ocasiones, incluso, pueden protagonizar unas rabietas iracundas, sobre todo cuando se les niega la comida. Aunque, paradójicamente, presentan una excepcional habilidad para resolver rompecabezas.</p>

	<p>Su reverso, <strong>el síndrome de Angelman</strong>, debe su nombre al médico <strong>Harry Angelman</strong>, que trabajaba en Warrington, en el condado de Lacaster, cuando se dio cuenta por primera vez que existían casos que él denominaba “niños marioneta”. Los niños que nacían con esta enfermedad genética no eran flácidos, como los que sufrían Prader-Willi, sino rígidos como palos. Al igual que espantapájaros. Son flacos, hiperactivos, insomnes, de cabeza pequeña y quijada larga, y también tienen una lengua larga que acostumbra a sobresalir de la boca. Se mueven como si fueran marionetas, de forma brusca, como robots con los servomotores poco finos, pero tienen un carácter nada parecido al de un robot: son alegres, sonríen constantemente y son propensos a frecuentes ataques de risa. También tienen un retraso mental agudo y nunca aprenden a hablar. </p>

	<p>Los niños Angelman son mucho más infrecuentes que los Prader-Willi, pero de vez en cuando afloran en el mismo árbol genealógico. Pues en ambas enfermedades falla <strong>el mismo segmento del cromosoma 15</strong>. La diferencia estriba en que en el síndrome de Prader-Willi dicho fragmento está ausente del cromosoma paterno, mientras que el síndrome de Angelman lo está del cromosoma materno.   </p>

	<p>Más información | <a href="http://www.exploringautism.org/spanish/autism/evaluation.htm">Explorando el autismo</a></p>      ]]></description>
      </item>
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