Los ojos del cielo que vigilan el cambio climático de la Tierra
Sobre nuestras cabezas existen multitud de ojos electrónicos, omnipresentes ojos orwellianos que vigilan, detectan y miden toda clase de fenómenos a fin de esclarecer las consecuencias del cambio climático.
Docenas de satélites colaboran en la obtención y análisis de nuestro planeta, escudriñando el cielo, la bioesfera, los océanos y la superficie del planeta con objeto de evaluar la evolución de los gases atmosféricos, las precipitaciones o la polución.
Los principales 14 ojos de Gran Hermano Medioambiental son los siguientes:
Quienes hemos visto Mad Max: más allá de la cúpula del trueno ya sabíamos que ciertos animales (en las película, los cerdos) son capaces de emitir grandes cantidades de metano. Lo que resulta más sorprendente es que estas emisiones de gas tienen un impacto medioambiental nada desdeñable.
Tema candente donde los haya (nunca mejor dicho), el asunto del cambio climático concentra en el día de hoy varias noticias.
El presidente José Montilla, en un acto celebrado ayer por la tarde en el Palau de la Generalitat, entregó el premio Ramón Margalef de ecología, dotado con 100.000 euros, a uno de los biólogos más polémicos desde hace 40 años: Paul Ehrlich.
España por fin está en el aire. Bueno, en el espacio. Lo cual ya es mucho considerando aquel sambenito que se le colgó años ha: lo de Spanish is different.
El archipiélago noruego de Svalbard, conocido por muchos como “la Perla del Ártico”, es un lugar remoto y extraño situado entre los 74º y los 80º Norte. Longyearbyen, su capital, es el sitio habitado más próximo al Polo Norte geográfico.
