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12 febrero 2006
Estudios biomédicos estadounidenses dudan de la dieta baja en grasa
Cada día hay nuevos estudios para comprender que es lo mejor para la salud, los estudios biomédicos estadounidenses, que las dietas bajas en grasas pueden no ser tan beneficiosas. Según el estudio, las grasas que se ingieren no influyen para la prevención del cáncer o de los problemas cardiovasculares.
Es decir, que aunque se lleve una vida sana libre de grasas, tomando verduras y frutas, no se impedirá la aparición de un ataque al corazón o algún tipo de tumor. Esta investigación, por supuesto, no ha pasado inadvertida y varios médicos ya han dicho que la cuestión no son las grasas, si no más bien diferenciar las grasas buenas de las no tan buenas.
El estudio basado en un seguimiento de 48.000 mujeres durante ocho años, ha sido publicado en la revista de la Sociedad Médica Americana Jama. Inicialmente el estudio era para evaluar el estado de salud de las mujeres tras la menopausia, sus cambios de dieta, los efectos de la terapia hormonal sustitutiva, los suplementos de vitamina C y calcio, etc. Se dividieron dos grupos de mujeres, al primero se le dio información para reducir la ingesta de grasas en un 20% y al segundo no se le cambiaron prácticamente los hábitos. Los dos grupos consumieron las mismas calorías y no hubo cambios sustanciales en el peso.
Al presidente de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria, no le ha sorprendido en absoluto el estudio, según sus palabras,”Hubiera sido raro encontrar algo diferente. Desde hace años sabemos que la cantidad total de grasa no es un factor de riesgo frente al cáncer, salvo en los tumores de próstata. Lo importante es la calidad, no la cantidad. Probablemente, si el estudio americano hubiera comenzado este año en vez de en la década de los 90, se hubiera diseñado pensando en los diferentes tipos de grasas y en su calidad”
Las grasas no son una parte fundamental en el cuidado del organismo, además también influyen otros factores como llevar una vida sana libre de abusos, adecuado ejercicio, etc. Sea como fuere, de momento ya tenemos nuevos estudios que quizás terminarán descifrando cual es la dieta aconsejada y de que forma se debe utilizar.
Vía | Abc
Más información | Jama
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Jamón Ibérico, alimento recomendado en dietas sanas ...
En la historia
A lo largo de los tiempos, la carne fresca ha sido procesada, y dentro de los distintos animales consumidos, el cerdo cobró una especial atención, dado no sólo por su gran capacidad reproductiva, sino también por el máximo aprovechamiento de su carne, y la facilidad de almacenamiento como tal o a través de embutidos. Asimismo el embutido era una manera de aprovechar las peores piezas y desperdicios diversos.
La gran tradición mediterránea de jamones y embutidos es probablemente de origen romano y griego, y así lo demuestra que nombres como longaniza y salchicha vienen de los embutidos romanos lucanica y salsicius. A los griegos se le atribuye la invención de la morcilla de sangre.
En la salud
El jamón ofrece un generoso aporte de vitaminas del grupo B, como la B1, la B2 y, sobre todo, la niacina. Tan sólo 100 g de jamón proporcionan el 24% del consumo diario recomendado de esta vitamina. Es rico en hierro, magnesio, zinc y calcio, pero sobre todo en fósforo, aportando el 30% del consumo diario recomendado. Cabe destacar que la grasa del jamón ibérico tiene una característica importante: el ácido graso mayoritario es el oléico, característico del aceite de oliva. Esto facilita la producción de HDL ("colesterol bueno") en el organismo, reduciendo al mismo tiempo el LDL ("colesterol malo").
El origen de una tradición
Pocos placeres culinarios tienen un origen tan popular como el del jamón serrano. En efecto, fue la necesidad de curar la carne para conservarla la que motivó, hace siglos, el origen de nuestros jamones. La experiencia y la sabiduría artesana enriquecieron este alimento del que, en ocasiones, dependía toda una familia. Reconocido y disfrutado históricamente por nobles, cortesanos y reyes, siempre mantuvo su vínculo con la cultura popular; hasta nuestros días que continúa satisfaciendo los paladares más exigentes.
Un producto al alcance de todos
Según una vieja leyenda, son tres los duendes virtuosos que convierten al jamón, en un prodigio del arte gastronómico: la imaginación, la experiencia y el tiempo. Un arte algo más cercano, la comercialización del jamón, comenzó a finales del siglo XIX. Desde entonces, la tradición se ha unido a la tecnología y a la investigación. El equilibrio entre artesanía, técnicas de producción y distribución ha dado respuesta a la actual demanda. Gracias a esta evolución, el consumidor de hoy se beneficia de todas las garantías de servicio, precio y, sobre todo, calidad.
El Jamón, energía natural
La dieta más sana, equilibrada y nutritiva es la mediterránea. Y una referencia clave para disfrutar de esta dieta es el jamón serrano. No sólo es sabroso y suculento, sino que sus propiedades específicas lo definen como un alimento único en el mundo. Ofrece un generoso aporte de vitaminas del grupo B, especialmente la B1, la B2 y sobre todo, la niacina. Tan sólo 100 g de jamón proporcionan el 24% del consumo diario recomendado de esta vitamina. De esta forma, cuando comes jamón estás contribuyendo al buen funcionamiento de tu metabolismo y, sobre todo, ayudando a prevenir ciertas enfermedades.
Contiene un 50% más de proteínas que la carne fresca. Para hacernos una idea, 100 g de jamón serrano equivalen al 33% del consumo diario de proteínas recomendado. Y son estas proteínas las que favorecen el crecimiento y la renovación de tejidos, por lo que el jamón serrano es especialmente recomendable para niños y personas mayores.
Es rico en hierro, magnesio, zinc y calcio, pero sobre todo en fósforo, aportando el 30% del consumo diario recomendado. Pura energía. La grasa del jamón tiene una característica importante: el ácido graso mayoritario es el oléico, característico del aceite de oliva. Esto facilita la producción de HDL ("colesterol bueno") en el organismo, reduciendo al mismo tiempo el LDL ("colesterol malo"). El contenido en colesterol total es de 70 miligramos por cada 100 g de jamón (recordemos que el consumo máximo recomendado por la Organización Mundial de la Salud es de 300 mg de colesterol por día). Y debido a su proceso natural de elaboración (el jamón serrano no lleva aromatizantes ni colorantes), su aroma y sabor permanecen inalterables sin necesidad de una conservación especial. Listo para comer.
¿Algo más? Sí, aporta alrededor de 200 Kcal por cada 100 g, por eso es altamente recomendado en dietas modernas de adelgazamiento. Gracias al jamón ibérico puedes perder peso, ganando en salud.
Mundo Iberico
http://www.mundoiberico.com
#1 | Escrito por Camilo | 12 feb 2006 15:40:26
mmmm.... Sí, bueno... A mí del tocino me gustan hasta los andares... Pero no sé hasta qué punto puede ser correcto endilgar semejante (y descarada) propaganda en un blog. Además, yo prefiero el de Teruel, jejeje
#2 | tomatsu | 12 feb 2006 15:59:14
Contra la diabetes mejor una dieta vegetariana baja en grasas
Según la investigación realizada por científicos de la Universidad George Washington, las dietas vegetarianas bajas en grasas son mejores que las proporcionadas por la Asociación Americana de la Diabetes (ADA). Ambas dietas son beneficiosas para l...
#3 | Escrito por Directo al paladar | 16 sep 2006 00:53:22
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